Por Victoria Muena Zamorano, Directora regional INIA La Cruz. Ingeniero Agrónomo Magíster en Ciencias Agronómicas y Ambientales.
En un mundo donde la degradación ambiental avanza a pasos agigantados, la conservación de las plantas nativas se convierte en una tarea fundamental para garantizar el equilibrio de los ecosistemas.
Por mandato del Ministerio de Agricultura, el INIA tiene la misión de actuar como curador de los recursos genéticos nacionales, dedicándose a la conservación y puesta en valor de este patrimonio para Chile.
En este contexto, el Instituto de Investigaciones Agropecuarias INIA La Cruz, a través de su vivero de plantas nativas, tiene como foco principal el desarrollo de investigación en este ámbito. Se ha propuesto desarrollar conocimiento entorno a las especies nativas y difundirlo a la comunidad. Abordamos los ámbitos que van desde colecta o rescate, propagación y desarrollando técnicas para que su establecimiento sea más exitoso.
El trabajo desarrollado en INIA La Cruz no solo tiene un alto valor ecológico, sino que también responde a la necesidad de restaurar áreas con especies propias del territorio y su interacción con los sistemas agrícolas. Para lograrlo, el equipo de investigadores y técnicos ha centrado sus esfuerzos en tres pilares fundamentales: la colecta de material de propagación, la optimización de los protocolos de producción y el resguardo del material hasta su entrega y posterior establecimiento.
La primera etapa de este proceso consiste en la recolección de germoplasma. Este trabajo no solo requiere de un conocimiento acabado de la fenología y ecología de cada especie, sino también de una planificación meticulosa para garantizar la viabilidad del material colectado. Posteriormente, se optimizan los protocolos de propagación y su producción con técnicas que sean replicables por otros viveros.

Pero el trabajo no termina aquí. Para asegurar que estas especies prosperen en su hábitat definitivo, es esencial mantenerlas en condiciones óptimas hasta su establecimiento. Esto implica cuidados específicos, monitoreo constante y una planificación estratégica, contemplando incluso su acondicionamiento, previo a para su entrega.
Entre las especies con las que se está trabajando en el vivero destacan: peumo, litre, quillay, espino, huayacán, huingán, romerillo, algarrobo, colliguay, roble de santiago, alstroemerias, pajarito del canto (conanthera campanulata), calydorea, orquídeas y tahay.
Más allá del impacto directo en la restauración ecológica, esta área del conocimiento también tiene un fuerte componente educativo. A través de capacitaciones y difusión de conocimientos, INIA La Cruz está contribuyendo a fortalecer la educación ambiental, promoviendo la valoración y el uso sustentable de la flora nativa.
Chile es un país con una riqueza de flora nativa única, y estudios como este refuerzan la necesidad de proteger los ecosistemas que sustentan estas interacciones. La conservación de plantas nativas no solo es una cuestión agrícola o económica, sino una estrategia clave para mantener la diversidad biológica del planeta.
En un contexto de cambio climático y pérdida de biodiversidad estudiar estas plantas se vuelve crucial para la conservación de ecosistemas frágiles como los que habitan nuestro país. Estos desafíos nos invitan a reconectar con nuestra identidad ecológica y asegurar un futuro más sostenible para las próximas generaciones.
Los estudios hasta ahora no solo aportan nuevos conocimientos sobre las especies nativas, sino que también abre la puerta a futuras investigaciones sobre las interacciones del medio natural y los sistemas agrícolas.



